Tercera Jornada del Festival "Jazz em
Agosto" 2003.
Comentario: Fue el concierto que cerraba este ciclo veraniego lisboeta del
2003 que, por lo que sé, es un festival venido a menos por motivos
económicos. Como siempre el presupuesto del departamento de cultura es el primero en notar los síntomas de las supuestas crisis económicas.
Quizás el programador quiso poner la guinda con esta big band escocesa, y en mi modesta opinión, ésta resultó un tanto amarga.
Dirigida por el, según he leído, talentoso, multifacético e inquieto Brian Irvine, está compuesta íntegramente por jovencísimos instrumentistas.
Probablemente Brian echó mano de los más avanzados alumnos del conservatorio, montando una divertidísima
banda que lo es tanto para el público como para ellos mismos. A partir del
jazz coquetean con multitud de estilos: clásica actual, minimalismo, trash metal o folclore celta.
El espectáculo tenía tres sostenes bien definidos:
La orquesta: chavales un tanto verdes musicalmente hablando aunque correctos.
La estrella invitada: Paul Dunmall, que con su tenor fue el único que dio señales de un virtuosismo que esta música no necesitaba.
Esta música necesitaba energía y de ella Paul administró grandes dosis. Era el único que con sus intervenciones elevaba el tono musical (una pena no haberlo conocido en otro contexto).
Y por último: el director. Nada ocurría sin que antes éste lo hubiera
ordenado ya fuera de palabra, con las manos (al estilo más convencional) o mostrando unas tarjetitas impresas con letras mayúsculas. Como muestra de su absoluto dominio sobre la orquesta, en tono festivo y un tanto grotesco a mi entender, casi al final del show jugó con sus músicos, dejando su lugar y escondiéndose de ellos por cualquier lugar de la
sala. Cada vez que así ocurría la música se interrumpía. Cuando asomaba, aunque solo fuera una mano o un pie, la música volvía a aparecer. Entre bromas y juegos por el estilo transcurrió la mayor parte del concierto.
En resumen: si en otros festivales es en su inicio cuando se ofrece la música más divertida en forma de Jazz de
"New Orleans", en éste, con un marcado carácter intelectual, optaron por esta música, que siendo
igualmente divertida, no deja de ser bastante más sofisticada.
Juan Antonio Barranco
Resenha O premiado e
requisitado Brian Irvine Ensemble fechou mais uma edição do Jazz em Agosto.
Começou o concerto com uma homenagem às bandas de Heavy Metal, executando
precisamente uma composição Heavy tocada por um grupo grande. Ajudou a dar o
ar um baixo eléctrico competente, utilizado nesta peça com algum overdrive.
Seguiram-se uma série de outras peças, mais ou menos eruditas, onde Brian
Irvine pretendeu homenagear uma quantidade de coisas e acontecimentos mais ou
menos insólitos. Desde as muitas coisas que, na sua opinião, estão a correr
mal na Irlanda do Norte, país do qual é oriundo, até aos brinquedos de
infância, etc. Parece-me que o director gosta também muito de galinhas e seus
derivados, dada a insistência com que pôs a cacarejar a quase totalidade dos
elementos do grupo, durante algumas paragens no desenvolvimento dos temas. Não
foi a totalidade porque, durante esses momentos "farmish" houve sempre
um irredutivel saxão que se limitava a sorrir perante tão afinado cacarejo.
Paul Dunmall de seu nome, agente free infiltrado na banda, o unico com
"license to solo". Mas a Dunmall nos referiremos mais adiante.
O que ressalta desta
apresentação do Brian Irvine Ensemble é que assistimos a um concerto
divertido. É isso mesmo! Divertido! A pose "negligé" de director
alegre assenta que nem uma luva à musica e à banda de Brian Irvine. Não é
por acaso, que muitos dos músicos deste Ensemble se apresentaram em palco
mais ou menos disfarçados. Na atitude e teatralidade de Irvine esteve muito
do divertimento da noite. Ele assume o espírito alegre e descomprometido da
musica que compôs para este grupo. E é assim que temos de a entender, a
música e o seu espírito. Poderiamos dizer que aquio que vimos fazer ao Brian
Irvine Ensemble lembra claramente Django Bates.
Uma palavra aínda para o solista
da noite. Paul Dunmall. Não sabe tocar mal, este clotraneano inglês, que já
tivemos oportunidade de ver e ouvir, à cabeça do seu octeto, precisamente no
Jazz em Agosto do ano passado. O que poderemos questionar é se este será o
terreno mais consistente para ele apresentar a sua música. A nós parece-nos
que não. Contudo, Paul Dunmall foi neste contexto "la piece de
resistance", o virtuoso, a mais valia, num grupo bastante homogéneo. Foi
claramente do seu saxofone tenor que saíram as notas que marcaram a
diferença. Quer em solos arrebatados, quer em intervenções mais pastorais.
João
Pedro Viegas
Comentario El
premiado y solicitado Brian Irvine Ensemble cerró una nueva edición de Jazz en
Agosto. El concierto comenzó con un homenaje a los grupos de heavy metal,
ejecutando precisamente una composición heavy tocada por un grupo grande.
Ayudó a darle ese aire un bajo eléctrico competente, utilizado en esta pieza
con algún overdrive. Siguió una serie de composiciones, más o menos eruditas,
en las que Brian Irvine quiso rendir homenajear a una serie de cosas o
acontecimientos más o menos insólitos. Entre ellas figura desde la, en su
opinión, mala situación de Irlanda del Norte, de dónde es originario, hasta
los juguetes de los niños, etc. Me parece que al director también le gustan
mucho las gallinas y sus derivados, dada la insistencia con la que se puso a
cacarear la casi totalidad de los elementos del grupo durante algunas partes de
los temas. No fue la totalidad porque, durante esos momentos "farmish"
siempre hubo un irreductible saxo que se limitaba a sonreír ante este cacareo
tan afinado. Paul Dunmall es su nombre, un agente free infiltrado en la banda,
el único con "licencia para hacer solos". Pero hablaremos de Dunmall
más adelante.
De esta actuación del Brian
Irvine Ensemble lo más destacado es que asistimos a un concierto divertido.
¡Es precisamente eso, divertido! La pose "negligée" del alegre
director ya deja presuponer que la música de la banda de Brian Irvine no
tiene un carácter solemne. No es casualidad que muchos de los músicos de
este Ensemble se presentasen sobre el escenario más o menos disfrazados. En
la actitud y teatralidad de Irvine radicó gran parte de la diversión de la
noche. Asume el mismo espíritu alegre y libre de compromisos de la música
que compone para este grupo. Podríamos decir que lo que vimos hacer al Brian
Irvine Ensemble recuerda claramente a Django Bates.
Unas palabras de nuevo para el
solista de la noche, Paul Dunmall. No toca mal este coltraneano inglés, al
que ya tuvimos la oportunidad de escuchar al frente de su octeto, precisamente
en el Jazz en Agosto del año pasado. Lo que cuestionamos es si este es el
terreno más adecuado para mostrar su música. Nos parece que no. Con todo,
Paul Dunmall fue en este contexto "la pièce de résistance", el
virtuoso, el elemento más valioso en un grupo bastante homogéneo.
Claramente, de su saxo tenor salieron las notas que marcaron la diferencia,
bien en solos arrebatados como en intervenciones más pastorales.
João
Pedro Viegas Traducción por Diego
Sánchez Cascado